Es la pregunta más importante de todas, y no merece una respuesta de marketing.
Todo lo que probáste hasta ahora — maquinita, cera, crema, pinza — saca el pelo de la superficie. La señal de crecimiento, que está en el folículo, queda completamente intacta. Por eso vuelve siempre, igual de grueso y a la misma velocidad.
LUMEA trabaja en otro lugar. El Cyperus rotundus penetra la piel y con cada aplicación debilita la señal que hace crecer el vello. No con calor, no con químicos agresivos: por un mecanismo biológico, en la raíz.
Eso significa que el vello no desaparece de un día para el otro. Pero con el tiempo vuelve más fino, más claro y más espaciado.